Los retos en la pizarra de Pacheta
El equipo ha mostrado deficiencias que tendrá que solventar el técnico rojiblanco
En las primeras jornadas todos los engranajes parecían encajar a la perfección, cada pieza cumplía con su cometido y el plan de partido se ejecutaba a la perfección, unos pilares que se han ido tambaleando en las dos jornadas más recientes, dejando a la vista ciertas costuras que Pacheta tendrá que remendar para que el equipo recupere su nivel competitivo.
Incluso en las victorias, Pacheta ha admitido públicamente que al equipo le faltaba mejorar mucho con el balón, una afirmación que ha quedado al descubierto contra el Eibar y el Albacete, dos duelos en los que los nazaríes han sufrido cuando tenían que proponer desde la posesión y ahí radica el principal problema al que se tiene que enfrentar el preparador burgalés.
Mientras el equipo ha podido ser más reactivo que propositivo, las cosas han ido bien, pero todo se ha torcido cuando tocaba generar con el balón, una carencia que se debería solventar en torno a la figura de Pedro Alemañ. Este curso, Pacheta ha apostado por blindar el centro del campo con Alcaraz y Gumbau, adelantando al ilicitano a la media punta, una demarcación en la que suele desconectarse del juego, más aislado y vigilado por los rivales, casi sin opciones de girar y organizar.
La primera solución parece evidente, eliminar a una de las dos piezas del doble pivote y retrasar a Alemañ a la zona de creación, lo que permitiría, además, centrar a Arnaiz, cuyo rendimiento irregular en banda también está siendo otro de los problemas a subsanar. Una fórmula que sobre el papel tampoco es perfecta, ya que debilitaría la estructura defensiva nazarí para apostar por una propuesta mucho más dominante.
También puede optar Pacheta por recuperar la defensa con tres centrales, dejando espacio para los carrileros, retrasando una vez más a Alemañ a la sala de máquinas y permitiendo más libertad para Arnaiz, que podría partir desde la izquierda pero centrando mucho más su posición para permitir la llegada de Sergio López, que como carrilero podría explotar más sus virtudes ofensivas y sufrir menos atrás.
Pacheta es consciente de que el equipo debe someter más a los rivales a través del balón, un reto que intentará afrontar en los siguientes encuentros, obligado a darle una vuelta de tuerca más a su propuesta para que el Granada pueda optar a instalarse en la zona alta sin correr el riesgo de descolgarse como le ocurrió el curso pasado.
El lateral jugó sus primeros minutos con el primer equipo y cumplió
El joven extremo rojiblanco ha asaltado la titularidad convenciendo a Pacheta






